por Pilar Gómez Rodríguez.... Copio y pego sin rubor...
"Literatura y latido


El protagonista, que no narrador, de la primera “arritmia” –los relatos se distribuyen según cardiopatías– elige el soporte inadecuado para escribir. Su aventura literaria acaba en una de esas limpiezas fatales de madres que arramplan con todo sin preguntar y casi sin mirar. A la basura (a la mierda también) el diario de aquellos años mozos escrito en cajetillas vacías de tabaco. En, seguramente también inapropiadas, servilletas de papel el narrador escribe en un bar la historia “de lo que fue y pudo haber sido”, dice literalmente. En la segunda arritmia los amores se frustran al perderse unas cartas y unas cintas que hacen revivir recuerdos de las ¡ay! casi historias.
En “hipertrofia”, la segunda cardiopatía, lo que se le escapa entre los dedos a uno de los protagonistas es la vida misma entre recuerdos de cómo fue, cómo le gustaría que hubiera sido y cómo se prepara para la muerte; mientras otro pierde su identidad como escritor a favor de la de personaje en la
sala de espera de un hospital.

La salud se pierde por el retrete (pero la literatura no se mancha en manos del enfermo que lee El maestro y Margarita de Bulgakov) al comienzo del capítulo de “calcificaciones”; y en el relato que lo cierra, la maldita niebla como metáfora de aquello liviano pero implacable que nos separa, impide eternamente el amoroso encuentro de los personajes.
En Imposible Penélope el protagonista pierde la libertad, pero su dignidad –tantas veces a punto de despeñarse junto con algunas rocas y compañeros de obra en el Valle de los Caídos– permanece y se afianza gracias a la esperanza que siempre adjunta el amor; mientras en el relato que cierra las “insuficiencias” hay un intercambio más que una pérdida: una historia a cambio de la vida, aunque nada podrá salvar al desahuciado protagonista.
Contreras ofrece su maltrecho y mil veces recompuesto corazón en el último relato. La ciudad trenzada es el epílogo, pero fue el comienzo de su historia como escritor. Y comenzó con éxito; ese cuento ganó el único premio literario que ha ganado. Luego, en su vida de escritor, vinieron los “casis”, las ocasiones marradas, las oportunidades que se esfuman porque lo que se materializa una y mil malditas veces son los “noes” de editoriales carnívoras y sin agallas. Él es el último personaje de su libro, un texto en el que se desdobla en muchas voces y se abre en canal para entregar al lector su corazón maltrecho y tembloroso como una prueba más –por si era necesaria- de su literatura-latido.
2 comentarios:
Oiga caballero..que en mi ciudad Pamplona..no tienen idea de su obra..¿Posibilidad de conseguirlo por estos lares en alguna libreria?
Un abrazo y enhorabuena por el nacimiento del nene
Gracias TwoHeads, pero lamentablemente ni tenemos editor ni tampoco distribuidor , y las pocas librerías que lo tienen es porque me conocen... así que la única manera de conseguirlo es pidiéndolo a través del caimán... pero con eso lo consigues dedicado con amor y te llega a tu buzón... De momento es lo que hay...
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