martes, 20 de octubre de 2009

El Colectivo el Quiltro y los cuentos perdidos

Hace unas semanas la gran Andrea Hauer y el encantador Felipe (al video de su blog me remito) estuvieron con sus creaciones en el Nómada Market... Para mi sorpresa y solaz, además de sus cosas (insisto, en su blog) sus libretas, sus fotos, sus calendarios, sus follators y todas las mariposas, editaron tres cuentos mios y los vendieron allí...


Aún no los he visto ni tocado ni releido en su nueva carcasa, pero en la distancia me emocionaron como merecen ellos dos... Dos de los cuentos tuvieron sus segundo de gloria, el otro salió del cajón y respiró feliz...
Lo mejor, y más reconfortante, el cartelito que me pusieron...
Se os echa mucho de menos...
Gracias, quiltros...



Ya decía el viejo blues de Willie Dixon que nunca juzgues un libro por su portada, pero en este caso sería casi al revés, nunca denostes una portada por el cuento de dentro, coño, qué bonitos...

sábado, 17 de octubre de 2009

Los papeles perdidos de Milos Meisner. II

"Almarga. Almería. Julio del 1999"

"Comulgan mis esperanzas con eso que podrían llamar errores, camino, pasado, galera donde reman arrepentimientos y torpezas, acordes y rectas triangulares, mujeres irredimibles y demonios obtusos de tez clara y dedos torcidos. Cuando se pierde todo y nada conmueve, cuando se espera todo y nada nos escoge. Suena un grupo llamado los Smith en un bar de Almarga; nunca me gustaron y siguen sin gustarme. Si me tomo otra cerveza tal vez me emborrache. Una cruz de Malta, un posavasos lleno de espuma, una mesa de los años veinte, postales de Sofía Loren cuando Sofía Loren emanoraba a obispos, generales y humanos sensibles. Vine aquí a echar de menos a casi todo el mundo y a intentar sentirme de nuevo, vivo o muerto, limpio o seco, informal o retórico. Cartografías, luces ladinas, pasado imperfecto, trenes desarmados, maternidad fluorescente. A-13 es un sitio lejano y triste. Morrisey definitivamente me aburre. La primera noche que pasé en casa de Lucien en uno de mis viajes relámpagos a Paris en los ochenta, éste no paró de alabar a los Smith mientras yo no paraba de pensar en que se callara y me dejara a solas de una vez con aquella amante tan fugaz como necesaria que creo recordar que se llamaba Julie. Tal vez ya era demasiado viejo y demasiado soviético en aquellos años como para apreciar esos existencialistas gorgoritos burgueses de extrarradio de posos literarios y machos sensibles...
No puedo focalizar, templar la espada ni la espalda contra enemigo alguno porque nadie espera ya nada de mí. Si alguna mujer quisiera llevaría la primera estatua a la luna por una de sus sonrisas. Irme de este lugar sin besar a nadie es un delito grave del que sé que no saldré indemne.

La preciosa camarera me sonríe cada vez que pasa a mi lado de una manera que podría hacer que volviera todos los días del resto de mi vida. Me acaba de preguntar si soy el francés que ha alquilado la casa vieja de Matías. Le digo que no sé quién es Matías, y que tampoco soy francés pero que sí, que soy ese que piensa que soy. Me pregunta si voy a tomar algo más mientras sus ojos miran mis manos posadas sobre un plano de la ciudad en donde con un boli barato e infalible estoy haciendo dibujos de ella. Cuando le voy a contestar, alguien la reclama y girando sobre sus talones como una Lolita a punto de cumplir los treinta me deja con la palabra en la boca. Pendientes rojos, piernas donde perderse por 20.000 leguas y ochenta días... Podría inventarme que también soy un escritor famoso, y que he venido aquí de retiro a escribir mi siguiente novela, puedo inventarme una biografía mientras la desnudo y la colmo de besos en la playa. O puedo irme directamente a tomar por culo, que será probablemente lo que me diga si cruzo la frontera de esta ficción...
Si por escribir aquí y ahora entendemos vaciarse y descubrirse, entonces lo quiero todo, sin cortapisas ni paños calientes, como el amor más desolador, una puerta que si me abren arrollaré sin intención de hacer prisioneros, ni siquiera a mí mismo. El miedo corrompe la cobardía de la que hacemos gala y amputa la vida ruinosa que vivimos cuando no es procedente la desidia, igual que la valentía cuando es insolente. Aforismos torpes de sírveme otra cerveza, haikus de baratillo, sueños rotos y pegados de nuevo mil veces con goma caliente sin solución de continuidad. La espuma aturde el alma. Si he de morir de vergüenza que sea colorado por no poder negar lo que soy. Entre un burdel y una iglesia prefiero que me hagan ruborizar en el primer lugar, antes, durante y después.
Sueños resquebrajados con lunáticas en Praga y camareras en Almarga. Pesadillas rojas en La Coulonne con soberanas sin alma. Siestas de comidas ligeras con planchadoras en Vladivostok. Insisto, si he de morir que sea colorado y muerto de vergüenza, soltando disparates y disculpas... aunque siempre me he quedado a medias en todo lo que he hecho con mi vida. Tengo la misma cantidad de libros empezados a leer sin terminar que libros leídos. Más esculturas proyectadas que hechas, más hijos soñados que dando por saco, más sangre recorriéndome que derramada. Si grabo un corazón en una mesa de madera con un cuchillo, pondré mi nombre dentro y dejaré espacio suficiente hasta para Maria Antonieta o Dalila. Al zar y las zarinas no las indultaría ni yo en estos momentos tan lejos de casa y tan cerca del hogar, ni siquiera por toda la bodega del Palacio de invierno. Caracol pelotero en plena crisis de los cincuenta. Cejas depiladas y culos prietos. La camarera no lleva tacones pero anda igual de erguida como si los llevara. Sonríe y digo que sí, que me ponga otra cerveza. Me pregunta si quiero cacahuetes y me la imagino vestida de Betty Boo deseándome buenas noches. Me repite la pregunta más despacio y respondo que sí, que claro, lo que ella quiera... Por primera vez, me sonríe espontáneamente...


Imposibles amores de mercadillo que inspiran al más pintado y al más tonto (ahora es cuando debería contarle la historia de cuando era niño y hacía espantapájaros en los campos de Moravia imitando estatuas famosas...) Todo tarda en llegar o no llega nunca. Desnudos al retortero, mamadas a todo trapo y espejos rotos, años de mala suerte, siete inútiles maneras de matar a un gato negro... ¿Cómo era? ¿Maldición eterna a todo aquel que lea este libro? Malédiction éternelle à tout ce qui lit ce livre, ese creo que fue el título con el que leí un libro así llamado hace años en Paris. Manuel Puig y lecturas falibles de noches insomnes. En el fondo yo también soy un libro, al igual que todos los peces feos de las fosas abisales. Para llorar a mares y corromper monjas siempre hay tiempo, igual que para decir basta y echarse a dormir. Sé que esta noche acabaré en la playa, solo y haciendo cualquier figura con arena y agua salada antes de que salga el sol. Emborrono un plano turístico de Alamarga con rostros hermosos y muñequitos obscenos, C-5 parece un buen lugar para vivir; perdí mi último cuaderno en un camping y sólo he encontrado esto a mano, aunque creo que hubiera robado un rollo de papel higiénico de haber sido necesario para dibujarla. Una espiral de caracol aparece dibujada entre calles cuyo nombre desconozco y apenas sé decir correctamente... Sólo me queda una cosa por hacer, levantarme, pedir la cuenta y preguntarle su nombre a la camarera...
Milos Meisner. 1999

martes, 13 de octubre de 2009

A vueltas con el libro electrónico, cap. I


Leo un artículo de Juan Villoro llamado Llegó el momento de inventar el libro y me gusta lo que leo, es lo único que puedo decir al respecto de la llegada inevitable del libro electrónico, del Kindle y de su puta madre. Saber que en un par de generaciones muy pocos sabrán lo que es leer un libro tal y como lo hemos conocido hasta ahora, y tal y como relata Juan Villoro da un poco de miedo, o no... No lo sé, a mí no me gusta, la única refencia que tengo para emitir cualquier juicio de valor dobre el Kindle es la industria musical, los IPod (y su puta madre), pero dicho ejercicio comparativo falla en la base pues la "apreciación" de una obra musical te puede llevar dos horas o así (si escuchas un disco dos veces) y eso pertenece a otra esfera que no es literaria o semántica (y aunque uno se baje la discografía de Led Zep tampoco se podría comparar, por eso de tardar días, o semanas, o meses en escucharla bien si te son desconocidos). Además, todos sabemos que desde el mp3 y las descargas, nuestra cultura musical no ha mejorado mucho que digamos (es como el reverso tenebroso del argumento en contra de los métodos anticonceptivos o la legalización del aborto, esos que dicen que si a los jóvenes les dices que follen con condón y que desde los 16 tienen la posibilidad legal de abortar, follarán como locos y se volverán unos degenerados asesinos), claro que para eso está el canon en los cd's vírgenes (que pongan uno también en los cuchillos, por si acaso matas a alguien con él)

Así que la repercusión en el libro tal y como lo conocemos no sé cuál será. Yo para empezar hoy he comprado un cupón de la once y he empezado a hacerme a la idea de que debo estudiar para opositar a algo o que curraré de otra cosa pronto (si encuentro curro, claro) sé que dejaré de vender libros y en vez de reciclar papel, me reciclaré a mí mismo...
Un día les diré a mis nietos que fui librero, y ellos me preguntarán qué es eso...
Toda esta perorata no tiene ningún sentido, lean el artículo de Villoro, o mejor, lean a Villoro después, si es en libro, mejor.

jueves, 1 de octubre de 2009

Anécdotas olvidables (o menos mal que al final fui solo)

Una vez, en un concierto, salté del escenario y nadie me cogió... afortunadamente el escenario tenía poca altura...
La primera y la última...
Escuchar de nuevo a Tight Bross From Way Back When me ha hecho recordar tan magno momento... zurriagazo, por dios... y por cierto, memorable concierto...
Ah, lo negaré si alguien pregunta...

martes, 22 de septiembre de 2009

Detesto los libro de texto

Estoy hasta los mismísimos de la campaña de libro de texto. Agotado, y eso que apenas tengo jaleo, cansado de profesores que les dicen "necesitais el libro de inglés de oxford de cuarto" y tu por ciencia infusa has de saber cuál es, de vales de gratuidad que son como hacer dificil lo que debería ser fácil (centros-----editoriales, punto...) y no centro-vale-librero-distribuidora-editorial-distribuidora-librero-vale-centro-delegación de educacion-y vuelta a empezar para que al final te paguen lo que tu has tenido que pagar hace mínimo dos meses. Con algunos colegios me ha faltado llevar los libros con lacito... Y llamar mil veces para que me pasen la lista de los libros que necesitan... pero no... Y encima, pa ná, como decía mi abuela... Mierda para el correillo que va y viene...
Para colmo yo no tengo astenia primaveral sino que la tengo otoñal, y soy un despojo.
Necesito a Groucho...
Hoy un chaval ha venido a pedirme "el libro ese de la casa de la duquesa de Alba" y resulta que era "La casa de Bernarda Alba". Cualquier otro día me hubiese parecido entrañable pero era un niñato tan pagado de sí mismo que lo único que merecía era un gulag, "y también dos huevos duros"...

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Marca de agua


Leo a Joseph Brodsky (Leningrado 1940 - New York 1996). Marca de agua, su libro, es un recorrido por Venecia a través de diversos viajes a lo largo de los años. Leí este libro por primera vez cuando trabajaba en la Librería Pasajes, cuando subíamos los libros del almacén para reponer, y allí estaba. Charo se declaró encantada por dicho libro y yo no pude más que abrirlo. Precioso. Lo volvimos a vender y lo volvimos a pedir, pero la edición en tapa dura estaba agotada. Me empeñé en tenerlo en esa edición pero no lo conseguí. Al final, lo olvidé, aunque seguí leyendo a Brodsky a menudo. Ahora me he vuelto a acordar de este libro, y lo he pedido en tapa blanda. Para mí. Es increible volver a abrir ciertos libros y descubrir que nos siguen haciendo sentir lo mismo. Nos é por qué, pero siempre que leo este parrafo, me acuerdo de mis compañeros de facultad, de Ramón, Edu, Iván, Marcos, Guada, Sergio, Araceli...


"La había visto por primera vez hacía años, en aquella reencarnación anterior, en Rusia. La visión, allí, había adoptado el disfraz de una eslavista, una experta en Maiakovski, para ser más preciso. Ese hecho casi privaba a la visión de cualquier interés a los ojos de la camarilla d ela que formaba parte. Que no era el caso lo atestiguaban las medidas d esu propiedades visibles. Un metro sesenta, huesos delicados, piernas largas, cara alargada, cabellos castaños y ojos almendrados color avellana, un ruso pasable en aquellos labios maravillosamente dibujados y una sonrisa cegadora en los mismos, soberbio vestido de ante fino como el papel y sedas a juego, impregnados de un perfume mesmérico y desconocido para nosotros; la visión era, simplemente, la de la mujer más elegante y sobrecogedora que jamás hubiese pisado nuestro entorno. Era la clase de mujer que humedece lso sueños de los hombres casados. Y además, era veneciana.
De modo que enseguida obtuvo nuestro perdón por pertenecer al PC italiano y profesar cierto entusiasmo por nuestros ingenuos vanguardistas de los años treinta, hecho que atribuimos a la frivolidad occidental. Creo que incluso en el caso de haber sido una fascista confesa la habríamos deseado con la misma vehemencia. Era de todo punto sorprendente, y cuando posteriormente se enamoró del mayor mentecato de la periferia de nuestro círculo, una especie de botarate engreído de origen armenio, más que de celos o lamentos masculinos, la respuesta general fue de rabia y asombro. Por supuesto, pensándolo mejor, uno no debería enfadarse por una pieza de encaje ensuciada por fuertes jugos étnicos. Sin embargo, lo hicimos. Porque no era una decepción, se trataba de una traición del tejido.
En aquellos días, asociábamos estilo con sustancia, belleza con inteligencia. Después de todo, éramos una panda de letrados y, a cierta edad, si crees en la literatura, piensas que todo el mundo comparte o debería compartir tu gusto y tus convicciones. De manera que si alguien resulta elegante, ese alguien es uno de los nuestros. Desconocedores del mundo exterior, de Occidente en particular, no sabíamos que el estilo pudiese comprarse al por mayor, que la belleza pudiera ser mera mercancía. De manera que contemplábamos aquella imagen como la extensión física y encarnación de nuestros principios e ideales, y su vestido, transparencias incluidas, como parte de la civilización.
Tan poderosa era aquella asociación, y tan bella era la imagen, que incluso ahora, pasados los años, con una edad diferente y, de algún modo, perteneciendo a un país también diferente, sentí que me deslizaba sin darme cuenta hacia aquella antigua forma de sentir. La primera cosa que le pregunté cuando llegué a Venezia, mientras me apretaba contra su abrigo de piel de nutria en el embarcadero atestado de gente del vaporetto, fue su opinión sobre los Motetes de Montale, publicados recientemente. El familiar fulgor de sus perlas, treinta y dos de la mejor calidad, que encontraba eco en el brillo del borde de su pupila castaña y se elevaba hasta la dispersa plata de la Vía Láctea, sobre nuestras cabezas, fue la única respuesta que obtuve, pero eso era mucho. Preguntar, en el corazón de la civilización, por lo último que había producido, era quizá una tautología. Quizá, sencillamente, me comporté con descortesía, ya que el autor no era del lugar."


"Hay algo primordial en el hecho de viajar por agua, incluso en las distancias cortas. Recibes la información de que no se espera de ti quete encuentres allí tanto por tus ojos, oídos, nariz, paladar o las palmas de tus manos como por tus pies, que se sienten extraños de actuar como un órgano sensorial. El agua altera el principio de la horizontalidad, sobre todo de noche, cuando la superficie parece pavimento. No importa lo sólida que su sustituta -la cubierta- aparezca bajo tus pies, sobre el agua siempre estás más alerta que en la orilla, tus facultades deben buscar un equilibrio. Sobre el agua, por ejemplo, nunca te distraes de la forma en la que lo haces en la calle; tus piernas te ponen a prueba, a ti y a tu ingenio, constantemente, como si fueras una especie de compás. Bueno, tal vez lo que agudiza tu ingenio cuando viajas sobre el agua sea un eco tortuoso y distante de los viejos, conocidos cordados. Sea como fuere, tu sentido de lo otro se agudiza sobre el agua, como si se intensificara por un peligro mutuo y común. La pérdida de dirección es tanto una categoría psicológica como náutica. Quizá por eso, durante los siguientes diez minutos, aunque nos movíamos en la misma dirección, vi cómo la flecha de la única persona que conocía en la ciudad y la mía divergían en, al menos, cuarenta y cinco grados. Casi con seguridad porque esta parte del Gran Canal estaba mejor iluminada.
Desembarcamos en el embarcadero de la Accademia, cayendo prisioneros de la topografía firme y de su correspondiente código moral. Tras un breve serpentear por estrechas callejuelas, se me depositó en el vestíbulo de una pensione con algo de claustro, se me besó en la mejilla -más como a un Minotauro que como a un héroe valiente- y se me desearon buenas noches. A continuación mi Ariadna se desvaneció, dejando tras de sí un hilo fragante de su caro perfume (¿tal vez Shalimar?), que enseguida se disipó en la atmósfera húmeda de una pensione impregnada, por otro lado, de un débil pero ubicuo olor a pis. Me quedé mirando los muebles durante un rato. Luego me desplomé sobre la cama."

Marca de Agua. Ed. Siruela, 13,90 €
Josef Brodsky
ISBN: 9788498411454

Reportaje fotográfico con fragmentos de "Marca de agua"
http://www.flickr.com/photos/abulukas/sets/72157600011110474/

martes, 8 de septiembre de 2009

Lady Dottie & The Diamonds


Corto y pego, porque no hay más que añadir, porque hace calor y si hay que sudar, mejor que sea por bailar (o conjugaciones similares), y porque Lady Dottie me gussssta... Sé que esto ya lleva meses rulando por mentideros rockeros, pero es que entre tanto y tanto grupo, uno lleva su ritmo...

INFO SOBRE LADY DOTTIE & THE DIAMONDS:

El título de cabecera bien podría escribirse como “Espectacular mujer acompañada de un gran grupo de jóvenes promesas firma uno de los debuts discográficos de Soul y R&B más apasionantes de los últimos años”

Dorothi Mae "Lady Dottie" es una alegre señora de 66 años que comenzó su carrera como cantante de gospel para posteriormente unirse a las giras de Kool and the Gang y a las de Clerance Carter en condición de corista. Fueron los primeros de una extensa lista de colaboraciones: Rolling Stones, Muddy Waters, Buddy Holly, Ray Charles, Chuck Berry, Ike & Tina Turner, Little Richard, Ottis Redding, Sam Cooke e incluso AC/DC!!!,…por nombrar algunos…

LADIE DOTTIE, nos da una lección y un repaso a la historia del soul, blues, funk, boggie, R&B y rock and roll que hará gozar a todo el mundo que les escuche. A caballo entre la crudeza y velocidad de The Bellrays y la majestuosidad de Sharon Jones. Hace un par de años decidió realizar un proyecto junto a The Diamonds, grupo de músicos jovenzuelos macarras originarios de San Diego (Procedentes de otros grupos, algunos conocidos y de destacable relevancia, como Dirty Sweet ), para sacarse de la manga un disco venerado por igual en los blogs de soul, en los de garage e incluso en los de ritmes & Blues. Sonido potente, sucio pero lleno de virtuosismo, todo ello con la eterna sensación de imaginarte a una sexagenaria liándola con la chavalería. Y es que no sabes si te van a venir con el sonido más bestia o con un tema más cercano al blues o al gospel.

VIDEO:



MYSPACE:
"www.myspace.com/ladydottieandthediamonds"

+INFO:
www. ladydottieandthediamonds.com
www.hispeedsoul .com
www.noiseontour.com

sábado, 5 de septiembre de 2009

La Pecera cumple 3 años...

Fue ayer, o antes de ayer, o mañana, o tal vez hoy, pero es esta semana, seguro, el tercer cumpleaños de La Pecera, pequeño reducto, antro, refugio, cadalso, que nos permite vivir... y uno siempre soñó con vivir de la literatura... con escribir sobre literatura, con sanchopanzar de literatura o con quijotear entre libros, con viajar, y ser rentista decimonónico, pirata en Constantinopla, caballero de Malta en Alaska, bombero en NY, pipa de los Allman Brothers, asistente de Fernando Fernán Gómez, zapato de Aitana, camarada de Ulises, pero de momento soy librero y, la verdad, tiene su aquel...

Tres años... quién me lo iba a decir...

miércoles, 26 de agosto de 2009

El duque y el rey. Simone Felice...


A finales del año pasado, Simone Felice tuvo que dejar a su banda de toda la vida, los Felice Brothers. Una intensa depresión por motivos familiares le hizo refugiarse en un nuevo proyecto musical junto a Robert "Chicken" Burke (Simone perdió a su hija a principios de año). Con aromas a Mark Twain en "Las aventuras de Huckleberry Finn"el duo se bautizó como THE DUKE AND THE KING. El 4 de agosto editaron en Estados Unidos su debut, 'Nothing Gold Can Stay', grabado en Nueva York.
Cuidadas y exquisitas canciones como "suzanne", "Water Spider" o "Summer Morning Rain" se erigen como ejemplos preciosos de un discurso basado en guitarras acústicas y armónicos juegos vocales que dibujan un otoñal, dorado y delicado lienzo que si te agarra no te suelta. "Morning I get to hell" lo dice todo...
En el myspace del grupo se pueden escuchar sus canciones. Un manojo de arenosas maravillas campestres en la que destaca la delicada “If you ever get famous”, la canción que no he podido dejar de escuchar estos días.

lunes, 24 de agosto de 2009

"Music is all around"

"Mick Jagger ataca con "Wild Horses": Tired of living...
Charles cae en al cuenta de que las canciones siempre son oportunas. Suene el disco que suene, siempre resulta pertinente. Una vez, durante una cita en sus años de instituto, cuando estaba a punto de decirle a la chica que la quería en la radio sonó Elvis: "Loving you". Siempre pasa: los políticos son unos mangantes; los discos siempre resultan apropiados para la situación. Charles se quita el jersey. Martha and the Vandelas empiezan a cantar "Heat Wave". Charles se ríe."
(...)


"Mick Taylor ha dejado a los Rolling Stones. Mick Taylor había reemplazado a Brian Jones. Brian Jones está muerto. Mujeres de todo el mundo dicen tener hijos suyos. Todos los bebés se parecen a Brian Jones. A Mick Jagger lo plantó Marianne Faithful (...It is the evening of the day...), que se drogaba con él; luego se casó con Bianca, la que va por ahí con un sombrero de plumas y un bastón. Lleva joyas caras. Tienen un hijo. ¿O es un hija?..."
Ann Beattie. "Postales de invierno"

Cuando leí este párrafo me pareció tierno y exagerado a la vez. Tierno porque la escena donde está intercalado es un bar de mala muerte donde tres personas que se sienten solas se esfuerzan por caerse bien, o al menos por intentarlo (y saber que suena esa canción de Martha and The Vandelas no deja de ser una grandiosa y triste ironía, al igual que todos estos pensamientos de Charles intentando "estar" en la conversación), y exagerado por la afirmación en sí, claro que es 1974 y en la radio pinchan "Wild Horses"... y no 2009, donde existe un hilo musical constante en el aire que banaliza todo, y ya puedes estar declarándole tu amor a alguien maravilloso que es posible que de fondo oigas cualquier monstruosidad de Beyonce o alguna otra de esas saliendo de un aparato de radio antes que una de Elvis o de Kiko Veneno. Lo que sorprende es cuando sí sucede, porque es cierto que a veces sucede; el sábado subí una escalera y me encontré una mujer dormida en una cama pobre y acogedora, arropada levemente por una sábana y que sonrió al despertarse y verme. Había un disco puesto, sonaba "Forever Young" de Dylan. Sobra decir que se me encogió el corazón.

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